Libro: Educar en el asombro. Catherine L’Ecuyer

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De este libro podemos sacar varios aprendizajes y recomendaciones sobre cómo educar a nuestros hijos o de cómo educar si eres maestro. Si te gustan las anotaciones que leerás a continuación, te recomiendo que leas el libro completo. Puedes comprarlo aquí:

QUÉ RECOMIENDA LA AUTORA:

– La estimulación que necesitan los bebés, es que estés con ellos, que les hables con cariño, que les acaricies, nada más. No necesitan muñecos que hablen en inglés, ni cuentos electrónicos, ni música y luces para dormir.

-Juguetes sin pilas ni botones

-Educar sin tecnologías

-Llevar a los niños a la naturaleza

-Que duerman lo que necesiten por naturaleza

-Ponerles límites claros, pero dejarles libertad dentro de ese entorno seguro y unas normas de convivencia.

– Rodear al niño de espacios de silencio desde pequeño

– Leer

– Aprender a través del descubrimiento, acompañado por una persona querida

– Los dibujos que recomienda la autora para niños pequeños son dibujos que no vayan muy deprisa, dibujos tranquilos y lentos, como:

Pat el cartero

Caillou

Dora la exploradora

QUE NO RECOMIENDA LA AUTORA:

– Dejar que los menores de 2 años tengan acceso a pantallas de móviles, tablets, videojuegos, televisión. Y superada esta edad, 1 hora máximo al día, con supervisión de un adulto y sin ver contenidos violentos (Según muchos psicólogos la edad ideal para comprarles un móvil es a partir de 14 años).

– Dice que no es necesaria la sobrestimulación, ya que tiene más consecuencias negativas que positivas. Realmente no se ha podido demostrar que sea bueno para el aprendizaje y sí se ha demostrado que crea problemas de atención y comportamiento.

– Apuntarles a demasiadas extraescolares, que tengan la agenda muy apretada.

– Juguetes como el spinner (rápidos)

-Sobrestimularles, adelantar etapas

A continuación, os dejo los párrafos que más me han gustado del libro:

Primero hay que acompañar al niño creando las condiciones favorables para que pueda descubrir por sí mismo. No es preciso motivar al niño a priori, presentándoles cosas extraordinarias y espectaculares, sustituyendo su imaginación para moverle a actuar de forma determinada. En segundo lugar, hay que estructurar la transmisión de conocimiento contando con los conocimientos preexistentes y la motivación del niño.

En la etapa infantil la estructura tiene que ser mínima y debe servir para facilitar la invención y el descubrimiento.

En la etapa de educación formal, a partir de los 6 o 7 años, es lógico que la estructura y la disciplina tengan más peso. Pero en un niño con motor interno, esa estructura presentará las condiciones para que el asombro pueda ponerse en marcha de forma ordenada.

El niño no se educa solo, y por supuesto que hay que ponerle límites. Debemos preparar el entorno de tal forma que queden claros estos límites. Pero hay que distinguir, por un lado, lo que sería ceder al capricho y, por otro, dejar que el niño sea el protagonista de su educación. Por ejemplo, preguntar al niño ¿qué quieres de cena? Es una cosa. Otra muy distinta es preguntarle qué le apetece construir con los bloques de Lego. En este último caso, le dejamos que se posicione, que se ponga en marcha por sí solo, que sea creativo, que interiorice el aprendizaje. Muy probablemente, a este niño le será más fácil escoger la carrera sin que sus padres le tengan que empujar cuando acabe el colegio y le será fácil motivarse por sí solo para estudiar. El niño al que le hemos respetado el movimiento interior de proponerse metas y actuar para alcanzarlas lo hará con mayor facilidad en la adolescencia. Y no necesitará que sus padres o profesores le motiven.

Una forma concreta de respetar el orden propuesto anteriormente en la educación infantil, se encuentra en el caos controlado del juego libre, puesto que existe una estructura mínima (el espacio en el que se encuentra el niño, con los objetos que se habrá puesto a su disposición, con unas cuantas normas básicas de convivencia y de orden y rodeado de los educadores preparados para acompañarle), al tiempo que se le permite al niño descubrir libremente.

Es importante que los juegos que escojamos no tengan ni pilas ni botones, es el niño el que se tiene que poner en marcha a través del juego. El niño debe tener espacio para pensar, sin recibirlo todo masticado. Es bueno que las preguntas que nos hacen nuestros hijos, a veces, queden sin respuesta. ¿Y tú qué crees? – Le respondía una madre a su hijo.

La invención a través del juego es especialmente importante en el buen desarrollo del niño.

¿Cómo se consigue que un niño se quite el gorro que le hemos puesto para protegerle del sol? Pues poniéndoselo otra vez. Hasta que no se lo quite. Y si el niño tiene edad ya para intuir las consecuencias de sus acciones, podemos volver a casa diciéndole “Qué pena, cariño, no podemos ir al parque porque no llevas el gorro, hace mucho sol y no queremos que te quemes. Otro día será… ¡Qué lástima!”. Es mejor que ocupen su tiempo jugando dentro de los límites que probándolos.

Para ir al parque un día soleado, si uno de sus padres dice que hay que llevar gorro y el niño no se lo quiere poner, pues no se va al parque. No hay que plantear la norma como una imposición, ni las consecuencias como castigos o chantajes, sino como consecuencias naturales de las acciones del niño, para que las entienda y las asuma.

¿Cómo conseguir que un niño de 3 años se coma las lentejas? Pues poniéndoselas en la siguiente comida ¿No come? Pues en la siguiente. Hasta que se las coma. Aquí es necesario realizar un importante matiz. Antes de los 2 años, aproximadamente, el niño no tiene todavía la capacidad de obedecer y es preferible quitar las cosas peligrosas de su alcance a llamarle la atención cada vez que las toca.

Desde nuestro punto de vista, los niños son lentos. Lentos en vestirse, lentos en obedecer, lentos en comprender, lentos en comer, lentos en caminar… La rapidez y la lentitud son conceptos muy subjetivos… ¿Lentos comparados con qué? Vemos a los niños lentos porque comparamos su ritmo con el nuestro.

Nuestros hijos necesitan dormir las horas que pide su naturaleza, no las que dormimos nosotros. Nuestros hijos necesitan una dieta equilibrada. Atender los ritmos y las necesidades básicas de nuestros hijos es clave para conseguir un buen desarrollo. El niño que ha percibido que se han atendido sus necesidades básicas en sus primeros años de vida (afectivas, fisiológicas, etc.) tendrá una afectividad más ordenada, será más seguro de sí mismo y le será más fácil asimilar de forma más armoniosa los conocimientos. El niño que ha sido atendido adecuadamente recibe el menaje “valgo la pena”, lo que repercutirá positivamente en su autoestima.

Con más estímulos y cuanto antes, no se consiguen mejores resultados. La mayoría de los expertos coinciden en que a los seis años empieza el momento en que el niño tiene la madurez intelectual necesaria para poder iniciar el aprendizaje formal (leer, escribir, etc.). Cuando adelantamos etapas, ponemos a los niños en una situación de frustración que podría repercutir sobre su autoestima y crear una espiral de fracaso que puede afectar al desarrollo futuro del aprendizaje. Por ejemplo, en España se dedica 4 veces más tiempo a los deberes que en Finlandia. En España empiezan a aprender a leer y escribir con 3 años, mientras que en Finlandia empiezan con 7 años. En el último informe PISA (https://www.mecd.gob.es/inee/bases-datos/evaluaciones-internacionales/pisa.html), Finlandia estaba a la cabeza, mientras que España está en la cola. España es el tercer país del mundo en el que se prescriben más recetas de psicofármacos para menores. Con más estímulos no conseguiremos mejores resultados.

La infancia es una época de preparación, en que jugando se aprende a pensar, y se estructura la cabeza. Luego la amueblaremos.

La Neurociencia nos dice que cuando realizamos varias tareas a la vez, no atendemos a todas ellas de forma paralela, sino que oscilamos rápidamente entre una y otra. Esa es la principal razón por la cual se prohíbe el uso del móvil mientras se conduce, por ejemplo. También explica por qué algunos estudios han demostrado que la televisión puesta de forma continua en una sala puede interrumpir el juego de los niños que se encuentran allí entretenidos con sus juguetes, o influir negativamente en la calidad de la interacción de los padres con sus hijos. Cuando recibimos sobrecarga de estímulos de varias fuentes, no atendemos a todas ellas, sino que dividimos nuestra atención entre todas.

Por ello se recomienda empezar a rodear al niño de espacios de silencio desde pequeño, reaccionando enseguida cuando veamos que está en entornos que le provocan cierto aturdimiento (espectáculos, música…) porque no respeta sus ritmos.

Altos directivos de empresas tecnológicas multinacionales en el Silicon Valley mandan a sus hijos a un colegio de élite que hace bandera de no utilizar tecnología en sus aulas. Sus hijos nunca han utilizado Google, escriben con lápiz y papel y sus profesores utilizan una pizarra tradicional. No hay ni una pantalla en todo el colegio y el colegio desincentiva su uso en casa.

El ordenador impide el pensamiento crítico, deshumaniza el aprendizaje, la interacción humana y acorta el tiempo de atención de los alumnos.

Una actividad que se realiza desde el silencio exterior y para el silencio interior es la lectura, como bien describe Nicholas Carr es su conocido artículo “¿Está Google haciéndonos estúpidos?: lo que Internet está haciendo a nuestros cerebros”: En el silencioso espacio que abre la sostenida lectura sin distracción de un libro, o por cualquier otro acto de contemplación, hacemos que nuestras propias asociaciones, llegamos a nuestras propias inferencias, y analogías, fomentamos nuestras propias ideas.

Leer…, este es el tren al que deben subirse, y que no podemos admitir que se pierdan porque pasa poco y lleva muy lejos.

No se aprende a través de las pantallas, sino a través del descubrimiento acompañado por una persona querida.

Educar en el asombro es dejar que nuestros hijos acerquen la mirada hacia la cerradura de una puerta que da al mundo real. Cuando nuestros hijos ven la cerradura desde lejos, solo pueden apreciar un tímido rayo de luz. A medida que se acercan a la puerta, lo que ven crece, hasta que algún día, con la frente apoyada en la cerradura, se encuentren contemplando la Belleza del universo. Educar en el asombro es una filosofía de vida, una forma de ver el mundo que amplía los horizontes de la razón porque se niega a quedarse en los mínimos de la vulgaridad.

Educar en el asombro no es volver atrás en el tiempo, añorando el pasado. Es cierto que de alguna manera se trata de “lo de siempre”, pero en las circunstancias del momento en el que nos encontramos ahora, y en el que nos encontraremos mañana y siempre. A veces, confundimos originalidad con novedad. Decía Gaudí que “ser original es volver al origen…”

La Educación en el asombro es un enfoque que va más allá de los rasgos culturales y de las épocas, porque está fundamentado en la naturaleza, atemporal y trascendente al factor cultural. Educar en el asombro es reconocer que nuestros niños tienen una naturaleza propia a la que debemos ser sensibles, atentos. El niño es protagonista de su educación. No necesita que le estimulemos desde fuera hacia dentro. El niño descubre a través del asombro y es este asombro el que le hace desear el conocimiento, lo que le motiva para actuar. Y nuestros hijos no necesitan que nos convirtamos en animadores de ludoteca y que nos desalmemos para convertir su infancia en algo mágico, porque su infancia ya es de por sí mágica.

Educar en el asombro es respetar sus ritmos, sus necesidades básicas, su inocencia, no adelantar etapas. Educar en el asombro para que el niño pueda apreciar la Belleza. Y educar en la Belleza, para que el niño pueda encontrar motivos para asombrarse. El niño, el asombro y la Belleza. Tres variables que se han perdido de vista hoy en día y a las que debemos devolver su lugar y su importancia.

Web de la autora: https://catherinelecuyer.com/

Blog de la autora: https://catherinelecuyer.com/blog/

Facebook de la autora: https://www.facebook.com/catherinelecuyerautora/

Twitter de la autora: https://twitter.com/catherinelecuye?lang=es

Lista de reproducción del canal de Youtube de Catherine L’Ecuyer: https://www.youtube.com/channel/UCoiWiescnVkjX77ggn5xjEQ/videos

Entrevista para “Imagine Elephants”: https://www.youtube.com/watch?v=pmarNFWZBKs

Resumen publicado con la autorización de la autora.