Libro: Escuela de Felicidad, Rafael Santandreu

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El libro “Escuela de Felicidad: para una vida plena, emocionante y gratificante”, de Rafael Santandreu, puede comprarse aquí.
Este libro sintetiza las razones  del bienestar humano a través de una serie de entrevistas a diferentes personajes. Los entrevistados son:

– Boris Cyrulnik: Neuropsiquiatra y psicoanalista. Tuvo una infancia difícil tras perder a sus padres en el Holocausto nazi. Tras salvarse del genocidio judío, fue un niño de la calle y vivió en un orfelinato, pero logró superar la adversidad y convertirse en un destacado médico.

Según el la resilencia depende de nuestra maestría a la hora de establecer relaciones afectivas seguras, es “la habilidad de saber construirse, en cada ocasión, un entorno afectivamente seguro, desde el que explorar el mundo”.

Los niños son capaces de superar con optimismo pruebas enormes porque su infancia inmediatamente anterior fue un período feliz, seguro, lleno de recuerdos positivos que tejieron en ellos la imborrable huella del amor de sus padres. Esos niños saben construir por allí por donde pasan, lazos de compañerismo sincero que mantengan su espíritu de una forma asombrosamente positiva.

Los niños pequeños exploran el mundo sólo si tienen una figura humana que les proporcione seguridad. A mayor sensación de seguridad, mayor exploración, mayor aprendizaje, mayor evolución y mejor crecimiento.

En esta línea, la investigadora, Mary Ainsworth, llevó a cabo un experimento para conocer mejor las formas de apego entre madres e hijos y sus consecuencias para la psicología del niño. El experimento fue denominado “la situación extraña”. En esta situación, un niño juega con su madre (o la figura de apego principal) en una sala. En un momento dado, la mamá abandona la habitación. Normalmente, un niño con un apego seguro llora al quedarse solo, pero se calma rápidamente cuando la madre vuelve, contento de volver a estar bajo la protección de su cuidador principal.

En el caso de los niños con un apego inseguro no es así: no se calman aunque la madre vuelva y les consuele. De alguna forma, no se fían de ella y siguen temiendo el abandono. O, en el peor de los casos, se muestran insensibles tanto frente a su marcha como a su retorno.

Los niños con un apego seguro crecen como niños sanos, alegres y, sobre todo, capaces de amar y mostrar afecto. Los niños con un apego inseguro tienen más probabilidades de desarrollar personalidades inseguras en la edad adulta. Los niños que no se inmutan ante la marcha  o la llegada de la madre tienen muchos puntos para sufrir trastornos de la personalidad.

Mary Ainsworth halló que los bebés aprenden el apego seguro si sus padres les atienden correctamente desde que vienen al mundo. Si les dan abrazos, atenciones, amor y tranquilidad sin condiciones. Por cierto, según la mayoría de los estudios, en la actualidad sólo el 65% de las familias ofrecen ese tipo de relación ideal.

Tanto en niños como en adultos, la capacidad de dar y recibir afecto es la verdadera fuente de la resiliencia. La fortaleza emocional se forja sabiendo crear y mantener fuentes de cariño, comprensión y ayuda mutua. Sentir que tenemos cerca una fuente de protección como la materna produce un importante efecto relajante y motivador.

Los seres humanos necesitamos básicamente puntos de apoyo genuinos, personas capaces de estar de nuestro lado sin juzgarnos, ofreciendo apoyo y calor afectivo.

Los niños que desarrollan redes afectivas con sus padres, con sus abuelos, con algún amigo de la familia, con otros niños y más tarde en algún club escolar o social, son los que demuestran una mejor educación emocional.

Según Boris Cyrulnik, la palabra tiene un efecto mágico sobre el cerebro, que nos puede transformar anímicamente. Hablar con alguien de nuestros problemas, de los que nos sucedió, puede ayudar a sanar un trauma.

Y es que el dolor en sí carece de sentido; se lo otorgamos nosotros. Podemos sufrir levantando piedras en una carretera y considerar ese empleo como indigno, pero levantar los mismos pesos en una gimnasio, disfrutar de ese esfuerzo y valorarlo como un privilegio.

Para construirse un espíritu resiliente:

1. Valora las relaciones: podemos llevar a cabo celebraciones de la amistad, organizar fiestas de cumpleaños, viajes de aniversario, cenas…asegurarnos de que las personas cercanas saben que valoramos su relación.

2. Diversifica tus fuentes de afecto: el trabajo, la familia, el ocio…Los polivínculos te proporcionarán una fuente estable y segura de resiliencia, de confianza y alegría de vivir.

3. Aprende a buscar ayuda.

4. Ábrete pese a todo.

5. Lánzate a descubir el mundo.

6. Dale una narración positiva a tu vida.

– Carl Honoré: escritor, periodista y estudioso del moviento Slow.

Para vivir de una forma más armoniosa:

1. Detente a pensar: cada cierto período de tiempo repasa qué es lo que da sentido a tu existencia y qué cosas buenas le dan color. Piensa qué otras realizaciones te harían feliz.

2. Escoge: con la lista de objetivos que acabas de realizar, elabora un ranking según su mayor o menor capacidad de hacerte feliz. Escoge el más importante para ti y comprométete con él.

3. Ralentiza: diseña un plan para conseguir tu objetivo, ralentizado. Piensa, en este caso, que la tortuga suele ganar a la liebre.

4. Deja que tus emociones sigan su curso: es posible, que en ciertos momentos, experimentes dudas, miedos u otras emociones desagradables.

5. Huye del perfeccionismo: hacer las tareas solamente cuando las circunstancias son favorables es el error del perfeccionista. Éste se dice a sí mismo “Estudiaré cuando me sienta bien despierto y concentrado porque de lo contrario, estaría perdiendo el tiempo”. La persona realista se dice “Me encuentro dormido y cansado, pero ahora me toca estudiar. Así que empezaré como cada día y aunque no le saque mucho partido al estudio, poco a poco conseguiré mis objetivos”.

– Andrew Weil: médico especialista en medicina natural y alternativa.

Las dos propuestas para el bienestar mental que propone el doctor Weil son practicar la meditación y mejorar la función respiratoria.

Para mejorar la función respiratoria recomienda “el ejercicio 4-7-8“:

1. Expulsar todo el aire que podamos hasta quedarnos vacíos.

2. A continuación, inspiramos durante 4 segundos solamente.

3. Lo siguiente es aguantar el aire durante 7 segundos.

4. Expulsar el aire durante 8 segundos.

5. Realizar cuatro ciclos completos como el descrito.

El resultado de esta técnica es que nos acostumbramos a expirar más lentamente y a inspirar más profundamente. Si hacemos esto 3 veces al día, en un período de 8 semanas habremos adquirido el hábito de respirar mejor y esto significa, más energía física y mejor estado anímico.

Para que comencemos a meditar:

El primer paso es planificarse un período para realizar la práctica meditativa, asignarse un número mínimo de sesiones porque, de lo contrario, nunca alcanzaremos a vislumbrar los beneficios de esta disciplina. Se suele recomendar empezar practicando la meditación todos los días en sesiones de 20 minutos como mínimos, durante 20 días.

– Claudio Naranjo: psiquiatra chileno y uno de los máximos exponentes de la terapia Gestalt.

“Los hombres blancos viven como crustáceos, en su casas de hormigón. Viven entre piedras, del mismo modo que los ciempiés que habitan dentro de las grietas de lava. Todas esas casas de piedra con toda esa gente apiñada, la actividad febril y la suciedad flotando en lo alto sin un simple árbol, sin una mancha de cielo azul o bellas nubes, todo eso junto es llamado “ciudad” por los hombres blancos. La ciudad es su creación y orgullo, aunque son gente que vive como los reptiles en las lagunas, aunque estos animales, al menos, son bañados por la clara agua del mar y besados por los labios cálidos del sol. ¿Están los hombres blancos orgullosos de haber reunido tanta piedra? No lo sé. Los hombres blancos son gente de gustos raros. Sin ninguna razón especial, hacen cosas que les ponen enfermos, pero aún se sienten orgullosos de ellas y cantan odas a su propia gloria”. Éste es un extracto de la descripción de Europa que hizo el jefe samoano Tuiavii de Tiavea, tras su viaje al viejo continente en la década de 1910. Tuiavii quiso visitar el mundo más allá del Océano Pacífico invitado por su amigo Erich Scheurmaun, un artista y viajero alemán que vivió una temporada en las islas de Samoa.”Los hombres blancos son pobres porque persiguen las cosas como locos. Sin cosas no pueden vivir. Cuando han hecho del caparazón de una tortuga un objeto para arreglar su cabello (peine), hacen un pellejo para enfundar esa herramienta, y para el pellejo hacen una caja. Todo lo envuelven en pellejos y cajas. Hay cajas para taparrabos, para telas de arriba y para telas de abajo. Cajas paras las pieles de manos (guantes) y para las pieles de los pies (zapatos), para el metal redondo (monedas) y el papel tosco (billetes), para su comida y para su libro sagrado, para todo lo que podáis imaginar. Si entras en una cabaña europea para cocinar, ves tantos recipientes que es imposible usarlos todos a la vez. Los hombres blancos turban de todos los modos posibles sus mentes pesando que el hombre no puede vivir sin cosas. Cuantas más cosas necesitas, mejor europeo eres. Por eso las manos de los hombres blancos no están nunca quietas. Y esta es la razón de que sus rostros parezcan a menudo tristes y cansados. Por eso, no pueden hallar un momento para mirar las cosas del Gran Espíritu o jugar en la plaza del pueblo, componer canciones felices o danzar a la luz de una fiesta y obtener placer de sus cuerpos saludables, como es posible para todos nosotros”.

El jefe samoano Tuiavii decía lo siguiente sobre el tiempo y la capacidad de disfrutar: “En Europa hay realmente muy poca gente que tenga tiempo. Casi todos mantienen sus ojos pegados al suelo cuando caminan y balancean sus brazos para llevar mejor el paso. El tiempo les resbala de sus manos como un serpiente, sólo porque intentan siempre agarrarse a él. No se permiten malgastar el tiempo tumbándose al sol. Siempre quieren mantenerlo en sus brazos, apropiarse de él. Pero el tiempo es tranquilidad y paz amorosa, amar y descansar y tenderse en una estera imperturbable. Los hombres blancos no han entendido el tiempo y, por consiguiente, lo han maltratado con sus bárbaras prácticas”.

Para ser más auténticos:

1. Abre tu mente: ten curiosidad por ver otro tipo de realidad.

2. Juega.

3. Rodéate de personas sanas.

4. Conecta con la naturaleza.

5. Practica alguna forma de espiritualidad.

6. Sé sincero.

– Lou Marinoff: profesor de filosofía del City College de Nueva York y presidente de la Asociación Americana de Consejeros Filosóficos.En la vida de cualquier persona, los momentos ideales en los que uno se encuentra en plena forma para una tarea son raros. Es mucho mejor ponerse manos a la obra aunque sólo podamos realizarla al 25% de nuestra capacidad. Mañana podremos seguir y aportar quizás un resultado mejor.

Para ganar sentido:

1. Adquiere el hábito de explorar: cada año plantéate llevar a cabo un proyecto vital nuevo: desarrollar una afición, aprender habilidades, etc.

2. Sé perseverante: no seas perezoso y asigna a cada nuevo proyecto muchas horas de práctica y aprendizaje.

3. Elimina el miedo a errar.

4. Ante la duda, da un paso al frente: está comprobado que la mayor parte de los desastres que imaginamos que sucederán si fallamos en determinada decisión son exageraciones que no ocurren jamás.

5. Adiéstrate a ti mismo: para conseguir que un animal de compañía se acostumbre a hacer algo, empleamos lo que se llama refuerzos positivos y negativos. Tú puedes hacer eso contigo mismo.

– Giorgio Nardone: uno de los psicólogos más importantes del momento. Le dio a la terapia estratégica su definitivo impulso hasta convertirla en una de las técnicas psicológicas más reconocidas en la actualidad.

Giorgio explica algunas de sus “armas” en su libro “Miedo, pánico, fobias”. Veamos alguna de esas estrategias:

1. La peor fantasía: consiste en pedirle a un paciente aquejado de una fobia que trate de recrear en su mente, durante media hora, las peores fantasías acerca de su miedo. Normalmente, el efecto que se obtiene es que, al cabo de unos minutos de recrear la peor fantasía, la persona se relaja. Esa primera experiencia emocional correctiva le conducirá progresivamente a la resolución de su problema.

2. Si lo haces una, lo haces cinco: esta estratagema se aplica a las personas aquejadas de compulsiones, esto es, aquellos que precisan llevar a cabo una acción para reducir su ansiedad ante un miedo.

Para expandir tus límites:

1. Evita evitar: por ejemplo, si tienes miedo de enfrentarte a un compañero de trabajo insolente, lo mejor es plantearle tu queja lo antes posible.

2. Cambia de rumbo: los seres humanos tenemos la tendencia a usar las mismas soluciones, una y otra vez, aunque haya ámbitos en las que se demuestran disfuncionales.

3. Busca soluciones más originales: las personas más eficientes tienen en común que son más originales a la hora de resolver problemas. Los psicólogos estratégicos nos recomiendan buscar siempre 5 soluciones a cada problema. Después, se trata de escoger la más idónea en cada momento.

4. Ten un estado mental positivo.

5. Haz “como si…”: ya lo decía el gran filósofo y matemático francés Pascal: “Si ves imposible realizar una tarea, haz “como si” fueras capaz de realizarla”. Hacer “como si” nos predispone mentalmente para aprender nuevas habilidades.

6. No te quedes encallado: muchas veces, nos encallamos en las primeras fases de una tarea. No permitas que un embozo mental te limite estúpidamente.

– Eduardo Punset: abogado, economista y divulgado científico.Para amar mejor:

1. Adopta una filosofía igualitaria: trabaja activamente con la idea de igualdad, fraternidad y amor.

2. Da antes de recibir: esto implica tratar con cariño, respeto y entrega a todas las personas sin preguntarse si nos van a devolver lo mismo o no.

3. Revisa tu esquema de valores: revisa la agenda y recorta todo eso que cuesta tanto y que nos devuelve tan poco a cambio. Haz primero lo primero y deja para después todo lo demás.

4. Agrúpate: tener un grupo de buenos amigos es de las cosas más sanas que existen.

5. Diviértete: jugar, bailar, practicar aficiones, disfrutar del arte, la lectura, el sexo, de la compañía de otras personas…

– Tomás Castillo: psicólogo y fundador de la Asociación AMICA.

Nada es terrible: aprender a ser positivo es una cuestión de esfuerzo, de perseverancia. No se consigue de la noche a la mañana y, sobre todo, no se hace a base de lo que se denomina “pensamiento positivo”. Los defensores del pensamiento positivo, como Louise L. Hay, defienden que si uno se repite como un loro frases del estilo “La vida me va cada día mejor en todos los aspectos” acabas por creértelo, pero la mayoría de los psicólogos serios saben que esto no es así. La propuesta de Albert Ellis se basa en el realismo estricto, porque afirma que las cosas nos pueden ir mal, que muchas veces hay aspectos negativos de nuestra vida, pero la diferencia es que podemos negarnos a ver todo eso como “terrible”, que nos impide ser felices.Necesitamos muy poco para ser felices.

Para ser más sano, objetivo y feliz:

1. Edúcate para la racionalidad: no puedes dejar que tu mente campe a sus anchas porque puede empezar a terribilizar.

2. No creas supercherías: la adivinación, la magia, las supersticiones… no son más que pamplinas y, además, te pueden causar mucho daño.

3. Detecta tus irracionalidades.

4. Haz primero lo primero: muchas veces, perdemos de vista lo que es realmente importante para nuestra vida.

5. Sal al exterior: si en vez de quedarnos en casa encerrados en nuestro mundo, mirándonos el ombligo, saliésemos al mundo con los ojos abiertos, veríamos que nuestros problemas no son tan desastrosos.

6. Ve a contracorriente: nuestra sociedad actual nos intenta transmitir que existen muchas necesidades imperiosas solamente para vendernos cachibaches. Encender la televisión es someterse a un lavado de cerebro sutil que te intenta transmitir “Necesitas esto…”, “Sin aquello, no puedes ser feliz”, “Sólo la gente exitosa y con recursos económicos lo ha hecho bien en la vida”.

– José Antonio Marina: filósofo y escritor.

Cuentan la historia de como un día Gandhi iba en un tren en primera clase y el revisor, que era racista le dijo que se fuera a la clase turista, que la primera clase estaba reservada a blancos, y aunque Gandhi le enseñó su billete de primera clase, el revisor le golpeó y le echó del tren.

Gandhi dedujo que el revisor que le golpeó aquella tarde camino de Pretoria, debía de tener muy baja autoestima. Sólo una mente muy ofuscada, engañada por el degradante juego de evaluaciones personales, podía considerar que el color de la piel define el valor de nadie. Gandhi dijo “Odia la ofensa, pero no odies al hombre que te ha ofendido”.
Para aceptarse a uno mismo ya:

1. Niégate a juzgar: acepto a todo el mundo, aunque no sus actos.

2. Renuncia a los castigos: si castigas a otra persona, también tenderás a castigarte a ti mismo cuando falles.

3. Renuncia al orgullo inútil: no le des tanto poder a los demás como para desestabilizarte.

4. Exprésate: no dejes de defender tus derechos ni decir lo que piensas, pero hazlo sin exagerar, sin dramatizar.

5. Acércate a los demás: acércate a las personas que tienes alrededor, hazles propuestas de actividades y proyectos.

6. No acumules: tener demasiadas cosas que ni siquiera utilizamos no es muy razonable. Emplea tu tiempo en divertirte con tus semejantes y no tanto en trabajar para ganar dinero y acumular cachivaches.

– Jaume Sanllorente: director del orfanato Karuna, en Bombay.

Según las investigaciones de Branden, existen 6 condiciones necesarias para llegar a ser hermosos para nosotros mismos:

1. Vivir conscientemente: implica prestar atención a la información sobre nuestras necesidades y objetivos profundos: ¿cómo quiero vivir la vida? ¿qué es lo que realmente me motiva?, ¿qué me produce sensación de crecimiento y plenitud?.

2. Responsabilidad: somos los dueños de nuestras elecciones y acciones a todo nivel, de nuestros logros, de nuestra felicidad, de nuestros valores.

3. Asertividad: ser capaces de expresar adecuadamente nuestros pensamientos, valores y sentimientos.

4. Vivir con un propósito: ponerse metas y trabajar para conseguirlas. Esto requiere que desarrollemos una buena autodisciplina.

5. Integridad: ser coherente, ser honesto con uno mismo. Alinear nuestra conducta con nuestros ideales, valores y creencias.

6. Autoaceptación: admitir los errores, comprender que es inevitable cometerlos y hasta positivo. Debemos afrontarlos y aprender de ellos.
Para hacer tu vida más hermosa:

1. Lo que hagas, hazlo bien: intenta hacer lo mejor posible cada tarea, por simple o pequeña que sea.

2. Sé honesto: muéstrate como eres, sin ocultar tus defectos, sé sincero contigo y con los demás.

3. Rodéate de belleza: visita museos, pinta, haz música… Experimentar la belleza puede reequilibrar nuestro estado emocional.

4. Colabora: incluye alguna actividad altruista en tu vida.

Resumen publicado con el permiso del autor.

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