Taller de aceptación femenina

Hace un tiempo hice un taller de aceptación femenina (centrado en el físico), impartido en el Centro Albil de Móstoles (Madrid), donde imparten talleres y cursos que podéis ver en su web. Hoy quiero compartir con vosotras algunas de las anotaciones que hice:

Aceptarse es estar cómoda con tu cuerpo sin quejarte y sin peros.

Desde bien pequeñas, a través de juguetes, de los comentarios que nos hacían, de la publicidad, películas, redes sociales y otras fuentes de información, se nos ha mandado el mensaje de que “La belleza es parte de tu valor, y tu objetivo en la vida”.

Quieren que tener grasa, vello, granos, estrías, diferentes narices, bocas, orejas, cabello, etc. haga que te avergüences y quieras cambiar al modelo de mujer ideal que tiene ojos grandes, cejas marcadas, pestañas largas, nariz chata, labios gruesos, dientes blancos, cuello largo, cabello brillante, pechos voluminosos, cintura de avispa y glúteos grandes. Es un modelo que es imposible de conseguir de manera natural, por lo que si quieres conseguirlo, necesitas operarte y comprar muchos productos y servicios, y aún así, si lo consigues, también te criticarán, con comentarios como: “algo te habrás hecho”, “sí, pero está operada”, etc.

Si recibes comentarios del tipo “Uy, ¿has engordado no?”, puedes contestar: “Gracias por preocuparte por mi peso, a mí no me preocupa tanto”. o “Gracias, lo tendré en cuenta”.

Aceptar tu cuerpo es un proceso continuo que lleva tiempo, tienes que cuidarlo, atenderlo, hablarle bien y ver las cosas tal y como son, sin juicio.

Aceptar es convivir con mis defectos, soltando la tendencia a rechazar o evitar, ya que en el rechazo, está el sufrimiento.


Mi cuerpo no es bueno ni malo, solo es. No me tiene que gustar para tener que cuidarlo, nutrirlo adecuadamente, dejarle descansar, hidratarlo, ejercitarlo. Mira tu cuerpo desde la utilidad, si te sirve, si funciona y cumple su función y agradécele todas las cosas que hace por ti. No tiene que ser bello ni agradable para la sociedad.


En psicología existe el esquema A-B-C-D

A: situación

B: pensamiento

C: emoción

D: conducta

Ante una situación, por ejemplo, ir a la piscina, podemos tener pensamientos del tipo: “ahora ponerme en bikini, con lo que he engordado”, tendremos emociones de vergüenza, culpa, incomodidad, frustración, y probablemente intentemos escabullirnos del plan, cambiar el plan u otra acción de evitación.

Tenemos que identificar los pensamientos negativos que nos decimos e intentar quitarles hierro, si no identificamos los pensamientos, será más fácil identificar las emociones, y cuando las identifiquemos, ver qué pensamientos las han originado.

Haz un listado de situaciones en las que es común que te pase, por ejemplo:

– Ponerme en bañador

– Probarme ropa

– Hacerme fotos

Haz un listado de pensamientos negativos hacia tu cuerpo que suelas decirte, por ejemplo:

– No me queda nada bien

– Cómo me he puesto

– Qué gorda estoy

Si tu mejor amiga te dijera de sí misma esas frases:

¿Qué le diría yo a mi amiga?

¿Qué importancia tiene “tu defecto”?, te impide trabajar, salir de casa, estar con tus amigas?

¿Qué es lo peor que puede pasar, si por ejemplo, te pones un bikini? ¿Sería tan malo como parece?

¿Las personas que piensas que van a opinar de tu cuerpo, te importan?

¿Qué consecuencia tendría en mi vida ponerme un bikini?

Si tu miedo es que se metan con tu físico, ¿puedes calcular las veces que te metes tú contigo misma al día?

Cambiemos la voz crítica por la voz amiga ante las situaciones.

Prueba a ponerte en bikini o mostrar esa parte del cuerpo que te avergüenza, en público.

Usa la frase: “A pesar de que tengo “barriga o la característica que sea”, voy a bañarme en la piscina, aunque a lo mejor me miren y haya algún comentario negativo sobre mi cuerpo.

Las opiniones no son importantes.

Mi cuerpo no tiene por qué ser perfecto.